Imagen tomada de la red En el recuento que se experimenta al cerrar un ciclo más con la culminación del año, las personas solemos repensar y revaluar acciones e impacto en nuestras vidas, de tal forma que el mes de enero se recibe como un libro con las hojas en blanco donde empezaremos a dejar las primeras impresiones. Estrenamos año, tras haber aprendido a convivir en ambientes distintos, atemorizadores y amenazantes; sin embargo, así como el arcoíris tiñe el horizonte tras una tormenta, hemos ido reconstruyendo los fragmentos del alma que se han desmoronado tras la lamentable perdida de salud y atropello de la vida de familiares, amigos y conocidos. Las acciones y palabras tienen nuevos significados; las cosas cotidianas que solían abrumarnos y llenar de pesadumbre ...
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